Hoy dedicaré mi Retahílas a novelas cuyas autoras me cautivaron por su realismo y transgresión.
La vegetariana de Han Kang, surcoreana ganadora del Nobel de Literatura en 2024, me impresionó y descolocó a partes iguales. En apariencia trata sobre una mujer que se hace vegetariana y los conflictos que esta decisión provoca a su alrededor, pero lo importante es el transfondo. Kang se cuestiona el por qué de la violencia humana y se plantea el extraño deseo de convertirse en planta.
¿Por qué ser feliz cuando puedes ser normal? de la inglesa Jeanette Winterson. Eso dijo su madre —conservadora y de profundas creencias religiosas— cuando Winterson confesó, con tan solo dieciséis años, que era lesbiana.
El acontecimiento de Annie Ernaux, ganadora del Nobel de Literatura en 2022, me impactó tanto que la he leído dos veces. Cuando era estudiante de Filología, en 1963, se quedó embarazada. El aborto en su país, Francia, no solo estaba mal visto sino que era un delito. Con una crudeza brutal, describe lo sola que se sintió y cómo se deshizo de la criatura no deseada pese a los múltiples obstáculos.
Las malas de Camila Sosa Villada. Habla de su infancia en una pequeña localidad argentina y los problemas a los que se enfrentó por ser «diferente». No pudo expresar su identidad trans hasta que dejó atrás a su familia biológica y escapó a la gran ciudad, donde fue acogida por una nueva familia, íntegramente formada por chicas trans dedicadas al trabajo sexual y protegidas por la maternal tía Encarna.
¿Notáis ese aroma a libros y a rosas? Sant Jordi acecha sediento de letras.
















