El enigmático Lago de los Ciervos de Montjuïc

Rafael Ochoa

Desde los íberos, pasando por la época romana y hasta el año 1957, la montaña de Montjuic fue perforada para extraer su piedra. A mediados del siglo XVII se explotó en gran escala piedra muy valorada (el blanquet y el rebuig) que se destinó a la construcción de edificios en Barcelona, al arte y a la elaboración de muelas de molino. También se extrajo sedimento Terra d’Escudella, explotando hasta 28 canteras. Si las piedras tuviesen alma, se podría decir que Barcelona contiene el alma de Montjuïc.

Nos centramos en los 3 agujeros de la Foixarda horadados en el siglo XVII por la familia de moleros Foixart, sobre todo, en el que fue perforado en forma de herradura, como una lengua que se introduce inclinada en la tierra.

Con una superficie aproximada de 1 hectárea y una profundidad máxima de 51 metros, dio lugar al “Lago de los Ciervos”. Es una cantera que tenía un manantial natural que aprovechaban los canteranos para su trabajo. Con el tiempo se ha ido secando por falta de recursos naturales y tiene un lago semipermanente, alimentado por el agua de lluvia. El Lago de los Ciervos es como lo conocemos los que más tacos tenemos, como un servidor.

Entonces, la entrada era libre y sin vallas, así que de pequeños solíamos ir a jugar, al escondite, a plantar, a les guerrillas…. bajando a la izquierda, también había una especie de cobertizo de piedra que usaban algunas parejas – y  los tortolitos y no tortolitos- para experimentar. El sitio daba un poco de yuyu pues corrían historias. Que si habían encontrado a un ahogado, que si había un muerto en la hojarasca, que si un fantasma aparecía por la noche…

El nombre de Lago de los Ciervos es enigmático, dicen que es antiguo, de cuando había ciervos en la zona.  No sé, a veces pienso que podría ser por lo de las parejas. También se le conoce por “El agujero del diablo” siguiendo el argot que relaciona la montaña de Montjuïc con las ermitas y con rituales secretos, fantasmas y hasta con la brujería… pero eso ya es otra historia.

El recinto no tiene ninguna señalización, prohibición o indicación. Está situado contiguo a la Hípica La Foixarda, que se extiende a todo el flanco izquierdo (a la izquierda tenemos el Palacio Nacional). Llega hasta el inicio de las escaleras que comunican la plaza del Palacio con la Avenida del Estadio y subiéndolas hay 3 miradores, que permiten observar la zona.

En su interior el lago está seco y lleno de plantas diversas, hay varios árboles caídos que crean la sensación de un bosque salvaje, propio de una película antigua de aquellas de dinosaurios de serie B.

Por lo que he podido indagar, desde el 2019 y hasta el 2024, la gestión del sitio está a cargo de las entidades Paisatges Vius y Hàbitats. Tienen un convenio con el Ajuntament como parte de una prueba piloto que busca conservar la biodiversidad de la zona, importante, y dar a conocer el lugar a la ciudadanía. No sé cómo estará la conservación, pero la divulgación del lugar está un poco floja. Según el resultado que obtengan estas entidades la gestión se podría ampliar hasta el 2030.

Es probable que, a la mayoría de nuestros vecinos y vecinas, el Lago de los Ciervos no les suene de nada. Por eso he querido contar mi historia con este sitio especial y enigmático que tenemos en el distrito, muy cerca del barrio, que es muy desconocido. Porque conviene que no nos olvidemos y porque, entre todos, podemos recuperar nuestra memoria popular. Si no lo hacemos nosotros, nadie lo hará.

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